El vuelo
La rampa de despegue está en la Pedra Bonita, dentro del Parque Nacional da Tijuca, a unos 500 metros sobre el nivel del mar. El vuelo en tándem con instructor certificado dura entre 10 y 20 minutos según las condiciones de viento, sobrevolando la selva tropical urbana más grande del mundo antes de virar hacia el mar y descender sobre la playa de São Conrado, entre el Morro Dois Irmãos y la Pedra da Gávea. No se necesita experiencia previa ni condición física especial: el piloto controla el parapente, el pasajero solo corre unos pasos en el despegue y se sienta para el aterrizaje.
Por qué es un vuelo distinto a otros
A diferencia de la mayoría de los sitios de parapente del mundo, aquí se despega de la selva y se aterriza en una playa urbana con la ciudad de fondo: en un mismo vuelo se ve el Cristo Redentor, la laguna Rodrigo de Freitas y el océano Atlántico. La combinación de relieve montañoso pegado al mar genera corrientes térmicas consistentes casi todo el año, lo que hace de Río uno de los destinos de parapente más confiables del planeta.
Cuándo volar
Se vuela todo el año, pero las condiciones son más estables entre abril y noviembre, cuando hay menos lluvia; en pleno verano (diciembre-marzo) las tormentas de tarde pueden cancelar vuelos con poco aviso, así que conviene reservar por la mañana. Los operadores certificados revisan el viento antes de cada salida y no vuelan si las condiciones no son seguras, aunque eso signifique reprogramar para otro día.