Por qué Jericoacoara y no otra playa
Jericoacoara, o simplemente "Jeri", debe su fama al alisio que sopla desde el Atlántico casi sin pausa entre junio y enero, con rachas estables de 20 a 30 nudos. Esa constancia es lo que atrae tanto a principiantes como a riders avanzados: el viento no depende de la suerte del día, así que las clases rara vez se cancelan. La playa principal, ancha y de arena firme, se complementa con lagunas de agua plana a pocos minutos en buggy, ideales para practicar maniobras sin el oleaje del mar abierto.
De cero a volando la cometa
Una clase típica empieza en tierra, aprendiendo a controlar la cometa sin tabla durante la primera hora, antes de entrar al agua. Los cursos completos para principiantes suelen durar entre 8 y 10 horas repartidas en varios días, tiempo suficiente para lograr los primeros metros de bodydrag y las primeras subidas a la tabla con ayuda del instructor. Quienes ya saben, encuentran en las lagunas de Paraíso y Guriú un lugar perfecto para freestyle sin el riesgo de otros surfistas de por medio.
Cuándo viajar
La temporada de viento fuerte va de junio a enero, con julio y agosto como los meses más consistentes; entre febrero y mayo el viento baja y varía más, por lo que conviene reservar clases o alquiler con antelación en temporada alta. El pueblo, sin calles pavimentadas y con puestas de sol célebres desde la duna principal, funciona bien como base para combinar kitesurf con días de descanso.