Un despegue único en el mundo
Iquique debe su fama en el parapente a una combinación geográfica poco común: el Cerro Dragón, una duna de arena de más de 500 metros de altura, se levanta a pocos metros de la costa del Pacífico. El viento que sube desde el mar choca contra la duna y genera una corriente ascendente casi constante, lo que permite vuelos largos y estables incluso para quienes nunca han volado. Desde el aire se ve al mismo tiempo el desierto de Atacama, la ciudad y el océano, una vista que pocos lugares del planeta ofrecen en un solo vuelo.
Cómo es el vuelo biplaza
El vuelo se hace siempre en biplaza con un piloto certificado: no hace falta experiencia previa ni entrenamiento. Tras una breve explicación en tierra sobre la postura de despegue y aterrizaje, el piloto conduce todo el vuelo, que suele durar entre 15 y 25 minutos según las condiciones de viento del día. Quienes buscan más tiempo en el aire pueden pedir vuelos de acrobacia suave o simplemente planear tranquilo sobre la duna y la bahía.
Cuándo volar y qué llevar
Las condiciones son buenas casi todo el año gracias al viento constante del Pacífico, aunque las tardes suelen tener térmicas más fuertes que las mañanas. Se recomienda ropa cómoda, algo de abrigo liviano por la altura y protector solar, ya que el desierto no da sombra. Como todo vuelo depende del clima del día, conviene reservar con flexibilidad de horario y confirmar la salida la misma mañana.