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Canopy en Monteverde: volar entre las copas del bosque nuboso

Monteverde

De herramienta científica a experiencia turística

El canopy nació en Monteverde en los años setenta como un sistema de poleas y plataformas que usaban biólogos para estudiar la copa del bosque nuboso, un mundo aparte que hasta entonces era casi imposible de observar de cerca. Esa misma idea, adaptada con cables de acero y arneses certificados, se convirtió en la actividad que hoy atrae a la mayoría de los visitantes: recorrer entre 10 y 15 cables suspendidos sobre el dosel del bosque, algunos de más de un kilómetro de largo, a alturas que superan los 100 metros sobre el suelo.

Qué se siente y qué se ve

La sensación cambia mucho entre el primer cable, corto y bajo para tomar confianza, y los últimos, donde la velocidad y la altura hacen que el bosque se vea como un mar verde sin fin. Con suerte y silencio se pueden ver tucanes, monos aulladores o quetzales desde arriba, algo que ninguna caminata por el suelo del bosque permite. Los circuitos completos duran entre dos y tres horas, incluyendo el traslado y la instrucción de seguridad inicial, y no requieren experiencia previa.

Monteverde más allá del canopy

La Reserva Biológica Bosque Nuboso Monteverde y la Reserva de Santa Elena ofrecen senderos para complementar el canopy con caminatas guiadas centradas en la observación de aves y la explicación del ecosistema, mientras que los puentes colgantes permiten ver el dosel desde una perspectiva más tranquila. La época seca, de diciembre a abril, tiene menos lluvia pero también menos niebla; la temporada verde, de mayo a noviembre, es cuando el bosque nuboso realmente parece nublado, con aguaceros cortos por la tarde.