Qué es realmente un cenote
La península de Yucatán no tiene ríos superficiales porque el agua de lluvia se filtra de inmediato a través de la roca caliza porosa, formando un sistema de ríos subterráneos que en la zona de Tulum se cuenta entre los más extensos del mundo, con cientos de kilómetros de galerías inundadas conectadas entre sí. Un cenote es, en esencia, un punto donde el techo de piedra caliza colapsó y dejó al descubierto ese río subterráneo, creando una piscina natural de agua dulce, fría y extremadamente transparente.
Distintos cenotes, distintas experiencias
Algunos cenotes, como el Gran Cenote, son abiertos y poco profundos, ideales para nadar y hacer snorkel entre peces pequeños y raíces de árboles que cuelgan desde la superficie. Otros, como Dos Ojos, combinan cavernas parcialmente cerradas con formaciones de estalactitas visibles desde el agua, y se pueden explorar en snorkel o en buceo certificado para quienes quieren adentrarse en los túneles. Los cenotes semiabiertos, con un agujero central por donde entra la luz, producen el efecto de rayos de sol atravesando el agua que se ve en la mayoría de las fotos de la zona.
Cómo visitarlos bien
La mayoría de los cenotes cobran entrada y algunos exigen ducharse antes de entrar, sin protector solar ni repelente, para no contaminar el ecosistema; conviene llevar traje de baño puesto y toalla propia. Ir temprano en la mañana, antes de que lleguen los grupos grandes desde Tulum o Playa del Carmen, hace una diferencia notable tanto en la tranquilidad del lugar como en la calidad del agua para fotos. Para quienes quieren bucear en las cavernas más profundas, es obligatorio hacerlo con un guía certificado en buceo en cuevas, una especialidad distinta al buceo en mar abierto.